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Granadas, una bomba de salud

Por Carmen Ibañez, nutricionista. Fuente: ABC.es

Son bajas en calorías, ricas en antioxidantes y reducen el riesgo cardiovascular

La granada figura en el escudo de España representando el Reino de Granada de la España Medieval, pero como fruta merecería el mismo o mayor honor por sus propiedades nutricionales y medicinales. Esta fruta llegó a los huertos de Al Andalus de manos de los árabes y su origen es oriental. Fue introducida por los fenicios en Europa durante las guerras púnicas, de ahí su nombre latino “punicum granatum”. Tan importante ha sido en la historia que durante siglos ha formado parte de los regalos reales, considerada fruta del amor, de la belleza y de la feminidad, árbol del paraíso en el Corán y también forma parte de la mitología griega entre otras muchas consideraciones.

Pero lo más importante es que todos estos títulos están sólidamente apoyados en estudios científicos. Por ejemplo, uno de los más contundentes proviene de la Universidad de Haifa, en Israel, que descubrió que la granada es el producto natural que más antioxidantes contiene de todas las frutas y vegetales analizados hasta la fecha, hasta tres veces más que el té verde o el vino tinto.

Con estrógenos

También por ser el único producto natural que contiene estrógenos, por lo que la hace especialmente recomendable para prevenir las molestias de la menopausia, o sus cualidades anticancerígenas gracias al ácido elágico, especialmente activo en los procesos de tumoraciones mamarias. Por no hablar del alto contenido en potasio, un elemento fundamental en la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular.

granado
El granado (punicum granatum), un clásico en los legendarios huertos de Al Andalus (Foto: entrejaras.blogspot.com.es)

La granada es una fruta de temporada y ahora es cuando se encuentra en los mercados en su mejor momento, aunque se recolectan desde el otoño. Los mejores frutos tienen el tamaño de una naranja y aunque el color rojo distingue a los mejor madurados no hay que desdeñar los que tienen un color amarillo ocre. Es más importante que la piel esté tersa y sin grietas, que es garantía de que mantiene todo su jugo. Si se tiene cuidado de no golpearla ni aplastarla se puede conservar hasta seis meses en el frigorífico.La parte comestible de la granada son sus semillas rojas, incluida la parte central, portadora de un aceite muy nutritivo, rico en principios bioactivos con propiedades regeneradoras de la piel. Las paredes amarillas entre los granos contienen muchos taninos, tantos que son los que dan su sabor amargo, pudiendo teñir la piel de  las manos durante el proceso de desgranado de la fruta.

Antiséptica y antiinflamatoria

Muchas personas dejan de consumir granadas por evitar el proceso de extracción de los granos. Aunque ya es posible adquirir estos granos envasados, su extracción no es difícil. Una de las formas más sencillas, consiste en cortar en cuatro gajos en el sentido del eje de la fruta y golpear la parte de la piel, por ejemplo, con una cuchara de madera, hasta que caigan todos los granos.

Hay que tener mucho cuidado con las salpicaduras pues la mancha del jugo es muy persistente en el lavado. También, a algunas personas se les mancha la piel con el jugo, por lo que es aconsejable para ellas usar guantes de goma. Aunque sólo debe preocuparnos el aspecto estético, pues ese mismo jugo tiene efectos regenerativos sobre la piel.

El contenido calórico de la granada es muy bajo, con 65 calorías por cada 100 grs, por lo que su consumo es recomendable en regímenes de adelgazamiento y personas con diabetes.

Desde siempre se ha considerado a la granada un alimento antiséptico y antiinflamatorio, lo que es real debido a su contenido en ácido cítrico y málico. También contiene flavonoides, pigmentos vegetales responsables del color rojizo de sus granos, con potente acción antioxidante y antiséptica. Dichos componentes tienen la capacidad de captar radicales libres nocivos para el organismo, por lo que el consumo de la granada contribuye a reducir el riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares y de cáncer. Los taninos le aportan propiedades astringentes y antiinflamatorias en las mucosas intestinales.

Antes hemos citado el potasio, que junto con el bajo contenido en sodio, hace el consumo de la granada recomendable para combatir la hipertensión arterial, los problemas en vasos sanguíneos y corazón. Sin embargo, es necesario controlar su consumo si hay problemas de insuficiencia renal.

La granada es especialmente recomendada en niños y ancianos, aunque ambos la rechazan a veces por los residuos de la parte dura del grano, algo que se puede solucionar ingiriendo el zumo.

Por último, no deben olvidarse las propiedades antivirales de esta extraordinaria fruta y su poder defensivo contra la gripe.

 

 

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