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Deuda subordinada y preferente: licencia para estafar

Llama la atención que la mayoría de medios de comunicación estén pasando prácticamente de puntillas ante lo que Adicae (Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros de España) llama, a través de su presidente, Pablo Mayor: El mayor fraude al ahorro familiar en los últimos tiempos, mayor incluso que los de AVA, Gescartera o Forum y Afinsa”. Nos referimos a la fraudulenta comercialización masiva de participaciones preferentes y obligaciones subordinadas por parte de los principales bancos y cajas de ahorro españolas a pequeños ahorradores, en su gran mayoría jubilados que, como explica Adicae, buscaban completar su jubilación con los ahorros de toda una vida.

Se trata de una serie de productos tóxicos que las entidades financieras vestían con una apariencia similar a los tradicionales depósitos de plazo fijo y por los que ofrecían una mayor rentabilidad, ocultando a los incautos inversores su altísimo riesgo (no garantizado por el Fondo de Compensación de Depósitos), con una rentabilidad no garantizada y la imposibilidad de recuperar el capital a voluntad del cliente. En el caso de las preferentes, la deuda era a perpetuidad (una deuda que emitían entidades del extranjero que no conoce nadie como el LandsBanski) y en el caso de las subordinadas, solían ser a largo plazo, entre cinco y diez años. Con estos depósitos, los bancos buscaban recapitalizarse, ya que este dinero les computaba como capital, y elevaba su solvencia de cara a los indicadores exteriores.

En época de vacas gordas, todo el mundo en los círculos financieros asumía que este tipo de deuda era, como poco, un producto “complejo” y la CNMV advertía a los usuarios de su web el riesgo que incurrían al comprar este tipo de participaciones, como si no supieran de sobra que son pocos o ninguno los jubilados españoles que visitan su web, ni ninguna web de la red, para ser más exactos.  Estos pequeños ahorradores, por supuesto, confiaron en sus jefes de oficina, que les llaman por su nombre y en quienes depositaron su buena fe y su entera confianza: “Invierta esto, Don Pepe, que le dará un 6% y lo podrá sacar cuando lo necesite”. Así, con mentiras, o medias verdades, se colocó un producto ni buscado ni solicitado del que el grueso de compradores desconocía su verdadera naturaleza, antes y después de la compra.

Finalmente, cuando la tormenta financiera arreció y la banca internacional tuvo que tomar medidas saneadoras para reforzar su solvencia mediante los acuerdos de Basilea III (2010), tanto la CNMV como el Banco de España, conscientes de lo que era un escándalo nacional de enormes proporciones, exigieron a bancos y cajas deshacerse de la deuda preferente y subordinada y comunicar a los inversores el valor real del producto, muy inferior a su valor nominal. Con lo cual, ¿qué creen que han hecho los bancos y cajas?. Pues sin ninguna intención, por supuesto, de devolver el dinero a sus dueños (de los réditos prometidos a estas alturas ya se ha olvidado todo el mundo), lo que han hecho las entidades es llamar a la casa de los afectados ofreciéndoles un canje por acciones, en algunos casos incluso les han planteado préstamos (o sea, no le devolvemos su capital pero, si quiere, se lo prestamos con los intereses correspondientes), o bien, otros productos igualmente peregrinos con vagas promesas de – algún día – recuperar – de algún modo – el valor nominal del dinero invertido, pero sin ninguna clase de garantía ni fechas concretas.

Rodrigo Rato e Isidro Fainé, presidentes respectivos de Bankia y La Caixa.

Aún los datos de las cifras de afectados no son fidedignos pues cada día aparecen nuevos casos y es muy difícil por ahora saber a ciencia cierta cuantos pequeños inversores cayeron en esta trampa financiera. Se habla de 700.000 familias pero, seguramente son más. Sólo La Caixa y Bankia han emitido participaciones por un valor que asciende a 20.000 millones de euros en un mercado en el que también se encuentran Banco de Sabadell, BBVA, CAM, Catalunya Caixa, Nova Caixa Galicia, Banco Santander, Banco Popular, Banca Cívica y sus respectivas filiales.

Adicae ha realizado un llamamiento a los interesados para manifestarse el 3 de Marzo en distintas ciudades españolas. Anima a todos a denunciar conjuntamente esta situación a través de su web y teléfonos de contacto, pues sólo la unión de todos los afectados contribuirá a hacerles más fuertes frente a las tropelías de unas entidades financieras, que, si ninguna administración pública lo remedia (y ni el gobierno anterior ni el actual han hecho nada relevante al respecto), continuarán teniendo licencia para estafar sin obligación de rendir cuentas a nadie. Sin embargo, aún parecen no tener suficiente con apoderarse de los ahorros privados, ya que son esos mismos bancos los que continuamente exigen de las arcas públicas enormes inyecciones de dinero para “sobrevivir” a la crisis que ellos mismos provocaron.

Más información:

Aclaraciones de Adicae ante las dudas sobre las participaciones preferentes

Arn Digital

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