}
Home / Internacional / Cómo la desigualdad socava el rendimiento económico

Cómo la desigualdad socava el rendimiento económico

Por Michael Spence, Catedrático de Economía, Premio Nobel de Economía (2001)

Hace aproximadamente una década, la Comisión para el Crecimiento y Desarrollo Económico (que presidí) publicó un informe que intentaba aglutinar 20 años de investigación y experiencia en una amplia gama de países en lecciones para las economías en desarrollo. Quizás la lección más importante fue que los patrones de crecimiento que carecen de inclusión y generan desigualdad generalmente fracasan.

La razón de este fracaso no es estrictamente económica. Aquellos que se ven afectados negativamente por las formas de desarrollo, junto con aquellos que carecen de suficientes oportunidades para cosechar sus beneficios, se frustran cada vez más. Esto alimenta la polarización social, que puede conducir a la inestabilidad política, al estancamiento o la toma de decisiones miopes, con graves consecuencias a largo plazo para el desempeño económico.

No hay razón para creer que la inclusión afecta la sostenibilidad de los patrones de crecimiento solo en los países en desarrollo, aunque las dinámicas específicas dependen de una serie de factores. Por ejemplo, es menos probable que la creciente desigualdad sea política y socialmente disruptiva en un entorno de alto crecimiento (pensemos en una tasa anual de 5-7%) que en un entorno de bajo o nulo crecimiento, donde los ingresos y las oportunidades de un subgrupo de la población están, o bien estancadas, o en declive.

Las últimas dinámicas se están desarrollando en Francia, con las protestas de los “chalecos amarillos” de los últimos meses. La causa inmediata de las protestas fue un nuevo impuesto al combustible. El coste adicional no era tan grande (alrededor de $ 0,30 por galón), pero los precios del combustible en Francia ya estaban entre los más altos de Europa (aproximadamente $ 7 por galón o 3,78 litros, incluidos los impuestos existentes).

Si bien dicho impuesto podría haber promovido los objetivos medioambientales al reducir las emisiones, aumentaba los problemas de competitividad internacional. Además, como se propuso, el impuesto (que fue posteriormente rescindido) no era neutral en cuanto a los ingresos ni tenía la intención de financiar gastos destinados a ayudar a los hogares con dificultades de Francia, especialmente en las zonas rurales y las ciudades más pequeñas.

En realidad, la erupción de las protestas de los Chalecos Amarillos tuvo menos que ver con el impuesto al combustible que con lo que representaba su introducción: la indiferencia del gobierno a la difícil situación de las clases medias residentes en las afueras de los centros urbanos más grandes de Francia. Con el aumento de la polarización laboral y de ingresos en todas las economías desarrolladas en las últimas décadas, los disturbios en Francia deberían servir como una llamada de atención para el resto de países.

Según la mayoría de los expertos, los rasgos distributivos adversos de los patrones de crecimiento en las economías desarrolladas comenzaron hace unos 40 años, cuando la participación de la fuerza de trabajo en el ingreso de los países comenzó a disminuir. Con el tiempo, la mano de obra intensiva de los sectores manufactureros de las economías desarrolladas comenzó a enfrentar mayor presión de una China cada vez más competitiva y, más recientemente, de la automatización.

Durante un tiempo, el crecimiento y el empleo se mantuvieron, ocultando la subyacente polarización del trabajo de los ingresos. Pero cuando estalló la crisis financiera mundial de 2008, el crecimiento colapsó, el desempleo se disparó y los bancos a los que se les había permitido crecer demasiado para evitar la quiebra tuvieron que ser rescatados para evitar un colapso económico aún más amplio. Esto expuso una inseguridad económica de largo alcance al tiempo que minaba la confianza en los líderes e instituciones de nuestro sistema.

Sin duda, Francia, como muchos otros países europeos, tiene su cuota de impedimentos para el crecimiento y el empleo, como los arraigados en la propia estructura y regulación de los mercados laborales. Pero cualquier esfuerzo para abordar estos problemas debe ir acompañado de medidas que mitiguen y eventualmente reviertan la polarización laboral y de ingresos que ha estado alimentando el descontento popular y la inestabilidad política.

Hasta ahora, sin embargo, Europa ha fracasado abismalmente en este frente y ha pagado un alto precio. En muchos países, las fuerzas políticas nacionalistas y antisistema han ido ganando terreno. En el Reino Unido, la frustración generalizada con el status quo alimentó la votación en 2016 para abandonar la UE, y un sentimiento similar ahora está minando a los gobiernos francés y alemán. En Italia, contribuyó a la victoria de un gobierno de coalición populista. A estas alturas, es difícil discernir soluciones viables para profundizar en la integración europea y mucho menos qué clase de liderazgo político debe ejercerse para ponerlas en práctica.

La situación no es mucho mejor en los Estados Unidos. Al igual que en Europa, la brecha entre las clases medias y altas en términos de renta y distribución de la riqueza, y entre aquéllos que habitan las ciudades principales y el resto, está creciendo rápidamente. Este factor ha contribuido al rechazo de los votantes a los políticos del establishment, permitiendo la victoria en 2016 del presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, quien, desde entonces, ha puesto la frustración de los votantes al servicio de una serie de políticas que solo pueden conducir a exacerbar las desigualdades.

A largo plazo, la persistencia de patrones de crecimiento persistentes no inclusivos pueden producir parálisis política o cambios de una agenda política relativamente extrema a otra. América Latina, por ejemplo, tiene una experiencia considerable con gobiernos populistas que persiguen agendas fiscalmente insostenibles que favorecen los componentes de distribución sobre las inversiones que mejoran el crecimiento. También tiene una experiencia considerable en implementar cambios abruptos con posterioridad a modelos extremos impulsados por el mercado que ignoran los roles complementarios que el gobierno y el sector privado deben desempeñar para mantener un crecimiento fuerte.

La mayor polarización en lo político también ha resultado en un enfoque de las relaciones internacionales con una progresiva tendencia a la confrontación. Este hecho perjudicará el crecimiento global al socavar la capacidad del mundo para modificar las reglas que rigen el comercio, la inversión y el movimiento de personas e información. También obstaculizará nuestra capacidad para abordar desafíos a más largo plazo, como el cambio climático y la reforma del mercado laboral.

Avión estadounidense bombardea posición iraní en Irak (REUTERS)

Pero volviendo al principio, las principales lecciones que nos da la experiencia en economías en desarrollo y las ya desarrolladas son que la sostenibilidad en un sentido amplio y la inclusión están inextricablemente vinculadas. Además, los fracasos en la inclusión a gran escala provocan el descarrilamiento de las reformas y las inversiones que sostienen el crecimiento a más largo plazo. Y el progreso económico y social debe ser perseguido de manera efectiva, no con una simple lista de políticas y reformas, sino con una estrategia y una agenda que conlleven una secuenciación y un ritmo cuidadosos de estas reformas y que dedique algo más que simplemente prestar atención a las consecuencias distributivas.

La parte difícil de construir estrategias de crecimiento inclusivas no es no saber dónde queremos terminar, sino descubrir cómo podemos llegar allí. Y esto es algo difícil, por eso las habilidades de liderazgo y formulación de políticas juegan un papel crucial.

Fuente: Project Syndicate via New Europe

Traducción: Solomirar.com

About Solomirar.com

Solomirar.com es una revista digital independiente creada en 2010.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.