Mascaradas, desinformación y realidades paralelas

Por Enrique Dans*

La absurda e injustificable mascarada vivida el viernes 10 de junio con la supuesta “desarticulación de la cúpula de Anonymous”, un movimiento que en modo alguno es una organización y que en ningún caso posee nada que pueda ser considerado una cúpula, ha evidenciado una cuestión clara en nuestro país: la manera en que se está manejando a los medios de comunicación para construir una realidad paralela y desinformar a una parte significativa de la población.

Jamás he sido aficionado a las teorías conspiranoicas ni a la especulación sin evidencias. Pero este tema lo he podido vivir con una amplia cantidad de información por los ambos lados, y lo vivido me ha resultado enormemente similar a lo que no hace mucho me comentaban mis ex-alumnos egipcios cuando comenzaron a fraguarse los sucesos de la pasada primavera: unos medios férreamente controlados por el régimen, difundiendo noticias que, ya por forzadas, resultaban ridículas a unos ciudadanos que ya lo comentaban abiertamente y sin ambages y hasta hacían chistes sobre ello.

En el caso de nuestro país, no se puede hablar de control férreo ni de imposiciones a los medios: vivimos en un país democrático en el que los medios, aunque puedan tener desgraciadamente algunos condicionantes derivados de temas como su línea editorial o la publicidad institucional, son generalmente libres para informar como lo deseen. Los métodos utilizados para la intoxicación informativa en nuestro país son mucho más sutiles, aunque a fuerza de retorcerlos empiezan a resultar cada vez más patéticos, y se basan en la famosa frase de William Gibson:

«El futuro ya está aquí, solo que está desigualmente distribuído.»

Fotografía que revolucionó la red el viernes 10 de junio

Empecemos por el principio: la información difundida en la nota de prensa de la Policía es sencillamente MENTIRA. Su lectura por parte de alguien mínimamente informado es simplemente un chiste. No, no se trata de confusiones, de interpretaciones candorosas o sencillamente de ignorancia: aún teniendo presente la juiciosa frase que afirma que “no debemos atribuir a la malicia aquello que se puede explicar por miedo, ignorancia, incompetencia o estupidez”, las falsedades en la nota de prensa dejan claro que se trata de una maniobra clara de desinformación malintencionada.

Que la información difundida sea mentira es completamente irrelevante, si una parte significativa de la población va a creérsela, y esto es preciso analizarlo con la mentalidad no de quien lee esta página, sino con la de personas escasamente expuestas a la tecnología.

Analicemos las mentiras presentes en la nota, en orden de aparición:

  • Atribuir a tres personas la totalidad de los ataques DDoS realizados por todos los Anonymous en todo el mundo, e incluso algunos realizados por otros grupos, como LulzSec, que carecen completamente de relación con Anonymous. Simplemente, una falacia.
  • Utilizar una nota de la OTAN que hablaba de la amenaza que Anonymous puede suponer por su capacidad potencial de acceder a información sensible de gobiernos, ejércitos y corporaciones” para equiparar estos delitos con los de, entre otros, Al Qaeda, que se dedica a poner bombas y asesinar miles de personas en todo el mundo. Desproporcionado y completamente inmoral.
  • Suponer que se trata de una “organización” y que tiene una “cúpula” que puede ser “desarticulada” (el error más evidente y más criticado a través de Twitter mediante el hashtag #cupulasinexistentes).
  • Hablar de que “uno de los detenidos protegía en su domicilio un servidor desde el que se coordinaron y ejecutaron ataques informáticos a páginas web gubernamentales, financieras o empresariales de todo el mundo. Desde esta vivienda en Gijón se atacaron los sitios webs de la tienda Playstation de Sony, BBVA, Bankia, ENEL y de los gobiernos de Egipto, Argelia, Libia, Irán, Chile, Colombia y Nueva Zelanda”. Pocas cosas pueden ser sencillamente más ridículas.
  • Calificar a Anonymous como de “organización de hackers se estructura en células independientes”. Y tan independientes… ¡son usuarios individuales normales y corrientes como tú y como yo!
  • Confundir con la falsa idea de ataques de denegación de servicio realizados “en ocasiones a través de ordenadores “zombies” infectados en todo el mundo”. Los ataques DDoS de Anonymous nunca hacen uso de botnets, una característica que sí poseen, en cambio, los ataques protagonizados por redes mafiosas dedicadas a la extorsión o al spam. Así de sencillo, y así de categórico.
  • Mencionar “las complejas medidas de seguridad que toman sus miembros para salvaguardar su anonimato”. Si por algo se ha distinguido Anonymous ha sido por reunir en su composición a personas de todo tipo, que en muchos casos carecen de formación rigurosa en seguridad, y que en multitud de ocasiones han podido ser trazados debido a la falta de protocolos de seguridad empleados en los ataques. Son numerosos los casos en los que participantes en este tipo de ataques han caído en honeypots o han usado herramientas que no ocultaban en absoluto la dirección IP. La única razón por la que no se ha perseguido a estos usuarios, teniendo en cuenta que la única complejidad de la operación habría sido solicitar al proveedor de acceso la identificación de quién estaba utilizando esa IP a esa hora en concreto, ha sido por el hecho de que hablábamos de varios cientos o miles de atacantes.
  • Suponer que esa supuesta “cúpula de Anonymous” a nivel mundial está radicada en España. Anonymous tiene sus raíces mayoritariamente en los Estados Unidos, como bien han revelado las investigaciones desarrolladas por Panda, una de las empresas más autorizadas en este tema.
  • Mezclar el concepto de uso de redes WiFi ajenas, para el que no hace falta prácticamente ningún conocimiento especial, y considerarlo evidencia de que la red “contaba con vastos conocimientos en informática y telecomunicaciones (seguridad lógica, vulnerabilidades e intrusiones), que pusieron al servicio de la organización para el éxito de sus ofensivas”. De nuevo, directamente ridículo.
  • Mezclar el uso del programa LOIC, libremente disponible y sumamente sencillo, con frases tremendistas como “el uso de software durmiente y ordenadores ‘zombies’ en miles de hogares”. La relación entre un hecho y otro es nula, Anonymous precisamente evita esta confusión para dar cierta legitimidad a sus ataques, comparándolos con manifestaciones pacíficas en el mundo físico. La frase “además del programa LOIC los administradores de la organización también pueden llegar a valerse de redes de ordenadores ‘zombies’ (BOTNETS), desde las que se dispondría del ancho de banda de miles de ordenadores de todo el mundo” es directamente una vergüenza.
  • El uso de la máscara de Anonymous como presunta “prueba incriminatoria”, una foto completamente ridícula para cualquier persona que conozca el origen o significado de la máscara y a estas alturas abundantemente ridiculizada en la red, pero que contribuye a la construcción de una simbología necesaria para el público en general. Esa máscara se vende en todas partes, yo mismo compré cuatro en El Corte Inglés el día antes de la manifestación en la entrega de los premios Goya, y eso no me convierte ni a mí ni a ninguno de mis amigos que las usaron y que las conservan en su casa ni en terroristas, ni en cúpula de nada.
  • La injustificable mención a ETA difundida a través de EFE como forma de construir conexiones de fortísima connotación negativa identificables por el gran público. La propia nota de EFE vuelve a incidir en todos los errores ya señalados anteriormente, como forma de asegurar su difusión a través de un gran número de medios.

La ley Sinde sacó a los Anonymous a las calles

La nota de prensa de la Policía es un trabajo de intoxicación que, además, en un esfuerzo por presentar una historia suficientemente creíble, se ha pasado notablemente de vueltas. Pero eso, que resulta completamente evidente para cualquier lector de esta página, no lo es para el periodista medio ni para el ciudadano medio, que reciben una información que se convierte en criminalizadora de todo aquello que pulula por la red. En un momento en que se habla de la red como origen de la coordinación de movimientos que amenazan la estabilidad del país, se difunde una noticia como ésta, destinada a confundir, intoxicar y criminalizar a los usuarios.

Anonymous puede ser muchas cosas, pero no es una organización. No existe como tal. Son personas normales y corrientes, que utilizan un método para protestar perfectamente legítimo. Que los ataques de denegación de servicio sean considerados un delito desde la reciente modificación del Código Penal únicamente quiere decir que se ha legislado incorrectamente: nada desgasta más al sistema que la promulgación de leyes de imposible ejecución, y los ataques llevados a cabo por Anonymous, que típicamente reúnen a varios cientos o miles de personas, no pueden ser perseguidos porque, primero, no habría cárcel para tanta gente, y segundo, porque la protesta pacífica de este tipo en el mundo físico es considerada un derecho humano inalienable por las Naciones Unidas. Como además es lógico que sea, dado que en numerosas ocasiones se convierte en la forma lógica de protesta contra los abusos de poder, como ha ocurrido en múltiples ocasiones a lo largo de la historia.

La manipulación al respecto de estas detenciones ha estado presente en la totalidad de los medios

Es sumamente importante ser conscientes de la manipulación a la que se está intentando someter a los ciudadanos. El tratamiento informativo de medios como TV3 ha sido desgraciadamente la excepción: la mayoría de los medios tradicionales, los que consume el ciudadano medio, se han apuntado a la versión oficial, y a repetir la ridícula nota de prensa llena de mentiras de la Policía.

Detrás de este tema hay mucha más intencionalidad de lo que inicialmente parece. Y la evidencia de que España está apuntándose a la construcción institucionalizada de una realidad paralela distorsionada, falsa, destinada a distraer y engañar a los ciudadanos. Si estabas indignado, con esto lo estarás más, pero una parte de la población te identificará con “esos peligrosos internautas que están a la altura de ETA y Al Qaeda en peligrosidad”. En España, la Policía no solo ya no protege a los ciudadanos, sino que además, participa directamente en su desinformación. Siento la comparación directa, pero esto puede ponerse al mismo nivel que una dictadura norteafricana cualquiera. Conspiranoias, las justas.

*    Enrique Dans es Profesor de Sistemas de Información en IE Business School;  Doctor (Ph.D.) en Management, especialidad en Information Systems por la Universidad de California (UCLA), y MBA por el IE Business School.

El blog de Enrique Dans

Texto relacionado: Crónica de un esperpento policial, por Red Kite



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.