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Mamma Mia 2: Una Crítica Fan Sin Spoilers (o casi)

Título Original: Mamma Mia: Here We Go Again
Título en español: Mamma Mia, Una y Otra vez
Universal Pictures, Legendary Pictures (2018)
Reino Unido
Director: Ol Parker
Reparto: Amanda Seyfried, Lily James, Christine Baranski, Julie Walters, Pierce Brosnan,Colin Firth, Stellan Skarsgard, Dominic Cooper, Andy García, Cher, Meryl Streep,Jeremy Irvine, Alexa Davies, Jessica Keenan Wynn, Josh Dylan, Hugh Skinner,Togo Igawa, Naoko Mori, Omid Djalili

Diez años después del éxito sin precedentes de la versión cinematográfica del musical “Mamma mia” (2008), una ficción creada sobre la base de las canciones más conocidas del grupo sueco ABBA, la productora Universal ha dado el paso (muy esperado) de replicar con una secuela (según ellos, una sequel – prequel) la extraordinaria respuesta del público a aquélla primera película. Mamma Mia en su  versión cinematográfica multiplicó en resultados su presupuesto en el año de su estreno (obtuvo cifras que llegaron  a sobrepasar los 600 millones de $) y se ha convertido desde entonces en un clásico recurso de las televisiones para seguir cosechando excelentes datos de audiencia.

La luminosa historia de Donna y su gente, en el marco incomparable de la isla griega de Skopelos (“Kalokairi” en la ficción) y en parajes de la costa Este griega como Damouchari (region de Pelion, Norte de Atenas) cautivó el imaginario de un  público ávido de ilusión y esperanza en tiempos de miedos e incertidumbres. Ese anhelo de felicidad halló el cauce perfecto a través del solvente y desacomplejado pop de ABBA, que tantas generaciones han cantado y bailado al menos en una época de su vida y, en especial, gracias a la elección de un equipo y un reparto de excelencia por parte de una pareja de músicos que en el primer tramo de su vida ya lo habían acertado absolutamente todo (incluyendo sus respectivos matrimonios, aunque en ninguno de los dos casos fuera para siempre), como son dos grandes Benny Anderson y Björn  Ulvaeus. Ambos han realizado diversas apariciones en ambas películas integrados entre los figurantes y actores de reparto.

Esta segunda versión Mamma Mia: Una y Otra Vez no ha sido rodada en Grecia sino que esta vez “Kalokairi” ha sido recreada en la isla de Vis, una joya paisajística frente a las costas de Dalmacia (Croacia). Aunque las malas lenguas aseguran que el cambio ha estado motivado por el deseo de pagar menos impuestos, la localización es una verdadera preciosidad que, sin embargo, sí añade un matiz diferencial respecto de la primera versión para aquéllos que detectamos inmediatamente los cambios de luces y atmósferas en el cine.

Isla de Vis (Croacia)

Y bien, habiéndome comprometido a no realizar spoilers para no romper la magia de mis querid@s visitantes, paso a decir todo lo que se puede decir y trataré de no meter demasiado la pata. Algunas reflexiones seguramente os las contaré a posteriori como comentario a este post, cuando el verano haya transcurrido y hayáis tenido el tiempo suficiente para ir la cine.

Empiezo por lo que menos me ha gustado: los flashbacks. ¡¡Ahh lo siento!! Los suelo llevar mal y en Mamma Mia 2, digamos que los he sobrellevado bien “por ser vos quien sois”, pero en general sólo acepto un flashback como explicación puntual o aclaración de un momento pasado de la historia, pero no como parte de la estructura argumental, totalmente entretejida a la trama presente. Es decir, a lo largo de toda la película, fluctuamos del presente al pasado y del pasado al presente sin parar y tiro porque me toca, en una especie de diálogo continuo entre el ayer y el hoy, saltando de un tiempo al otro sin transición. Sí, lo sé, es un recurso cinematográfico bastante frecuente pero a mí los viajes intertemporales me marean más que una tormenta en altamar sin biodraminas ni manzanas verdes a mano.

Pero aviso: este recurso tiene un motivo. Un motivo contundente que ahora mismo no os puedo revelar pero que, aún así, me resulta cuestionable y creo, sinceramente, que pudieron haber buscado otra salida “al problema”. Humildemente lo apunto y sin querer enmendar la plana al guionista y director Ol Parker (también creador de los Hotel Marigold I y II), quien, calcó para Mamma Mia 2 la estructura de guión de El Padrino II (para algunos, una de las mejores segundas partes de la historia del cine).

Dicho esto: reconozco que el cásting de los actores y actrices que interpretan la etapa joven de las vidas de Donna, sus novios Bill, Harry y Sam y sus amigas y compañeras Rosie y Tania es muy bueno: Lily James (la vimos de Cenicienta) reedita con nota la energía y ganas de vivir de Donna Sheridan, en el mismo registro magistralmente marcado por Meryl Streep y, tanto ella como en el resto del nuevo elenco, consiguen parecerse incluso físicamente, a los actores del reparto original. Sus dotes para el canto y baile son clave para la consecución de algunos números verdaderamente memorables, como Waterloo, en un bar de París, a cargo de Hugh Skinner (es el joven Harry – Colin Firth) y Lily James; o la deliciosa tarde en el barco transcurrida entre Josh Dylan (joven Bill- Stellan Skarsgard) y Lily James interpretando Why did it have to be me.

Donna (Lily James) y las jóvenes Dynamos, Rosie y Tania, en acción (Alexa Davies y Jessica Keenan Wynn)
Hugh Skinner y Lily James en el bar temático sobre Napoleón, interpretando “Waterloo”
Josh Dylan y Lily James durante la sesión preparatoria de su dueto en altamar: “What did it have to be me”

Y de “lo malo” me voy a lo sorprendente: Mamma Mia 2 no mantiene el tono de la primera película. Al menos no en su totalidad. Vamos, que si esperas echarte unas risas y levantar los ánimos con tan sólo sentarte en la butaca, olvídate porque esta película es, en cierto modo, un pequeño “baño de realidad” respecto al ambiente fiestero continuado de la primera. Hay algunas hechos que marcan y determinan una primera parte en la que en algún momento te llega a inundar la melancolía e incluso el desánimo, llegando a materializarse en la forma de una tempestad costera que arruina cruelmente los preparativos de la fiesta de inauguración del hotel de Sophie (Amanda Seyfried). Estas cosas en Mamma Mia 1 fijo que no pasaban. Pero que no cunda el pánico, los impactos también tienen su aquél y fiesta haberla, hayla (no digo cuándo) y ahí sí los MammaMiers van a encontrar lo que venían buscando.

Lo mejor:

Dos nuevas incorporaciones, Cher como la madre de Donna (se llevan apenas tres años jeje) y el siempre apuesto Andy García como Fernando Cienfuegos, el director del hotel de Sophie. Ver a Cher cantando “Fernando” y llevarse a su terreno uno de los principales megahits históricos de los Abba es una experiencia formidable. Auguro que a partir de ahora esa canción va a ser bastante de su propiedad, como llegaron a admitirlo los propios Benny y Bjorn.  Para quienes daban por terminada su carrera, Cher nos recuerda que 70 años no son nada si se conserva el color y el grosor de una voz prodigiosa. Y sobre todo, cuando se es una estrella rutilante de cinco puntas en el firmamento del pop mundial y se tiene la profesionalidad suficiente, la sencillez y el saber estar, como para encajar en el reparto de Mamma Mia, Mamma Tuya y/o donde haga falta.

Atención a estos dos personajes (Ruby Sheridan y Fernando Cienfuegos) porque si hubiera una tercera parte podrían tener cabida por motivos que explicaré próximamente.

Andy García, el seductor director de hotel, Fernando Cienfuegos

Y por supuesto, ellos, los protagonistas, los que nos atraparon en la primera película. Sophie y su novio Sky, Amanda Seyfried, que cada día canta mejor y Dominic Cooper, que no canta tanto, pero que conserva y mejora con los años ese misterioso atractivo mediterráneo (digo misterioso porque es británico de padre y madre y si alguien encuentra un griego o un turco en su genealogía, ruego me notifique). A esa pareja hay que agradecerles de por vida que nos brindaran en pantalla la química de un amor juvenil real surgido en el rodaje de la primera película. Y lo fue durante 3 años. De aquéllo hoy  sobrevive una amistad (que no es poco) y que nos vale para seguir soñando. Ambos cantan un precioso tema cuyo single una servidora no se cansaba de poner en un viejo tocadiscos: One of us.

Pero a ellas, a las magníficas, incomparables, impagables Julie Walters (Rosie) y Christine Baranski (Tania), las fieles amigas y compañeras de Donna, que las detengan por auténticas robasecuencias; es un goce verlas con su fingida torpeza de cómicas de raza, cantar y bailar Angel Eyes o lo que les echen. Ninguna de las dos necesita de mucho guión para llenar de contenido cualquier secuencia; creo que con eso ya lo digo todo. Rosie por cierto se lleva premio en esta ocasión…

Sam, Bill y Harry dirigiéndose a la inauguración del Hotel

Mención aparte merecen mis tres galanes de lujo favoritos: Sam (Pierce Brosnan), Bill (Colin Firth) y Harry (Stellan Skarsgard). No es por otorgarme méritos, pero este cásting lo podría haber yo perfectamente, porque no se me ocurren tres galanes maduros con más atractivo y con ese toque de humor e inteligencia que les sitúa en la anhelada categoría de irresistibles, sin aparentar esforzarse demasiado (sí amigos, la vida es así de cruel). Verles juntos de nuevo es un valor fijo de Mamma Mia 2:  Bill y Harry, que vienen del extranjero a  la inauguración del hotel (Sam-Brosnan vive en la isla desde que se casó con Donna), protagonizan varias escenas hilarantes, a destacar una de ellas sobre un barco en el momento festivo que os anticipé.

Y qué decir de Meryl Streep…

– SILENCIO –

– SILENCIO –

– SILENCIO –

Bueno, en realidad me gustaría decirle algunas cosas ahora mismo pero mi compromiso con mis visitantes me retiene. Pero eso no impide reconocer lo evidente: que su talento no se extingue ni un ápice con los años, que es una actriz superdotada que comunica emociones de manera única y universal. Da absolutamente lo mismo que su público sea de Norteamérica, de Lituania, de Thailandia o de El Ferrol. Y que por si fuera poco, canta maravillosamente e interpreta las canciones como pocas cantantes profesionales alcanzan a hacerlo en toda su vida. Y que si le da la gana de hacerte llorar en pleno Mamma Mia se sale con la suya y no hay nada más que decir. A mí me ha pasado. Doy fe.

Además, estoy convencida de que Amanda Seyfried fue su hija en otra vida, porque esa magia, ese milagro repetido de amor y adoración maternofilial en Mamma Mia 2, que se aparece de repente entre nosotros, empastando las voces como dos ángeles, no se explica por los cauces de lo puramente racional (buf, espero no haberme pasado!! #meperdonen).

Si, sí, lo compro y lo compro ya. Señores y señoras, público vario y todos aquéllos que que sólo pasaban por ahí, mátenme ya pero…

Yo quiero Mamma Mia 3!!

Y como dice Sam- Pierce Brosnan con su proverbial sorna “que se den prisa” con la próxima secuela, porque de lo contrario, “ya no vamos a estar a tiempo de hacerla”.

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Solomirar.com es una revista digital independiente creada en 2010.

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