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La cuestión del Sáhara, en resumidas cuentas

Territorio disputado

El Sahar Occidental es una zona desértica, habitada por diferentes tribus nómadas que constituyó un paso de mercancías entre el Norte de África y Africa occidental. Si bien estas tribus no se constituyeron nunca como un ente administrativo autónomo y la influencia marroquí se dejaba notar por factores como la circulación de una moneda única y un sistema de peso y medida compartido, los habitantes de esta zona siempre albergaron un sentimiento de pertenencia a un mismo grupo o nacionalidad.  

A principios del siglo XX, las fricciones entre España y Francia por el control de la zona motivaron una delimitación de sus respectivas áreas de influencia; así, los territorios que quedaron al Norte y Oeste de las colonias francesas (Argelia, Mauritania y Mali) y al Sur del Protectorado francés de Marruecos, formaron el germen de la futura provincia española  del Sáhara español en 1958.  

Sahara Occidental (principios del siglo XX)

  

Tras su declaración de independencia de Francia y España en 1956, Marruecos recuperó algunos territorios como Tánger y empezó a reivindicar el territorio del Sáhara Occidental. A finales de los años 60, se iniciaron las revueltas independistas en la zona y en 1973 el recién creado Frente Polisario inicia la lucha armada contra España.  

“Marcha Verde” y cesión de España

De todos modos, ya en 1970, España había decidido acatar las disposiciones planteadas en la Carta de Naciones Unidas (Capítulo XI) y en la Declaración de Concesión de la Independencia a los países y pueblos coloniales con respecto a los territorios del Sáhara Occidental. En 1974, decide convocar un referéndum para la autodeterminación del pueblo saharahui auspiciado por Naciones Unidas. Este organismo, no obstante, y atendiendo a la reclamación de la soberanía territorio por parte de Marruecos, que considera que se trata de un caso de descolonización, forzó a España a suspender el referéndum y consultar a la Corte Internacional de Justicia sobre el particular. La Resolución de la Corte Internacional de Justicia fue favorable a la celebración del referéndum, dado que no reconocía la soberanía del reino de Marruecos sobre el territorio. Así y todo, aceptaba la existencia de «determinados vínculos de subordinación entre algunas tribus del territorio y el Reino de Marruecos».  

Esta ambigüedad fue aprovechada por el entonces Rey de Marruecos, Hassán II, para organizar, en octubre de 1975, la llamada Marcha Verde sobre el territorio del Sahara Occidental, en un momento en que el régimen de Franco se hallaba en sus horas más bajas (Franco estaba hospitalizado a punto de morir) y contaba además con el beneplácito de Estados Unidos, que siempre ha mantenido el interés tanto económico (minas de fosfatos, reservas petrolíferas frente a las costas del sáhara) como geoestratégico en la zona, un factor determinante teniendo en cuenta su capacidad de veto en la Asamblea de la ONU.  

Todo ello empuja a una España que tiene cada vez más urgencia en rematar la situación a jugar un doble papel, demandando, por un lado, en Naciones Unidas la celebración del referéndum y, por otro, negociando secretamente la cesión del territorio a Marruecos. Finalmente, se lleva a cabo la cesión el 19 de noviembre de 1975 a la Yemáa Saharaui (Asamblea de Notables), Marruecos y Mauritania, que significaba de facto la ocupación militar del territorio por parte de Marruecos y Mauritania. A finales de febrero de 1976, el Frente Polisario proclama la República Saharaui Árabe Democrática, abriendo la puerta a un conflicto armado contra Marruecos y Mauritania, que conllevó una cadena de brutales represiones contra la población saharaui, forzada en gran parte a exiliarse a los campos de Tinduf (Argelia), donde hoy en día todavía permanecen unos 158.000 refugiados repartidos en cinco campos.  

El referéndum que nunca llega

En 1978, Mauritania, tras ser derrotada militarmente por el Frente Polisario, cede a los saharauis la parte Sur del territorio, circunstancia que fue aprovechada por Marruecos para invadir la totalidad del Sáhara Occidental. La guerra entre el Frente Polisario y Marruecos se prolonga hasta 1991, momento en que se produce un alto el fuego, que debía de ser monitorizado por la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental) hasta la celebración del referéndum de autodeterminación, que en principio estaba previsto para 1992. Marruecos fue retrasando de manera contínua este evento al intentar por todos los medios incorporar al censo a los marroquíes que se habían ido instalando en el territorio desde el sur de Marruecos, a pesar de que los acuerdos del alto el fuego en 1991 sólo contemplaban a los habitantes incluídos en el último censo español de 1974 y a sus descendientes. Este contencioso paralizó la solución durante años.  

El Plan Baker (llamado inicialmente Plan de Paz para la Autodeterminación del Sáhara Occidental) constituyó una iniciativa fallida a cargo del ex secretario de Estado norteamericano James Baker, que desarrolló dos versiones: el Plan Baker I (proponía al Sáhara Occidental como región autónoma dentro del territorio de Marruecos), rechazado por Argelia y el Polisario y el Plan Baker II, que contemplaba el autogobierno del territorio durante un período de cinco años, al que le seguiría un referéndum de autodeterminación, en el que toda la población tendría derecho de voto, incluyendo los emigrados del Sur de Marruecos. Naciones Unidas refrendó el Plan y realizó un llamamiento a todas las partes a aceptarlo. Lo hicieron el Polisario y Argelia, mientras que Marruecos terminó por declarar que nunca aceptaría ningún referéndum que planteara la autodeterminación. Baker, desanimado, dimitió como enviado especial de la ONU al Sáhara, ante la decepción del Polisario. Marruecos presentó a su opinión pública este nuevo fracaso como otra victoria de su diplomacia.  

Situación actual:   

Costa atlántica del Sáhara Occidental

  

El administrador de la mayor parte del territorio del Sáhara Occidental es Marruecos (a excepción de una pequeña franja en su lado Este). Aún así, la soberanía de Marruecos en el territorio no es reconocida en ningún país del mundo, mientras que la soberanía de la RASD se reconoce en diversos países de África y América Latina. Pese a la repercusión mundial del último incidente protagonizado por la activista Aminetu Haidar no existe ningún motivo que haga pensar que Marruecos permita en ningún momento la celebración de un referéndum sobre un territorio al que considera sus «provincias del Sur».  

A principios de Enero de 2010, el Rey de Marruecos anunció un plan de regionalización avanzado por el que se concedería mayores poderes y competencias a las regiones del país. El embajador de Marruecos en España, Omar Azziman estará al frente de la Comisión Consultiva para la Regionalización, de la cual la primera fase afectará al Sahara Occidental, a pesar de que aún no existe un acuerdo con el Polisario para su estatuto.  

Entre tanto, prosiguen las denuncias de violación de los derechos humanos en las  cárceles de El Aaiún y Amnistía Internacional constata nuevamente en sus últimos informes que las autoridades marroquíes siguen deteniendo a personas por el hecho de expresar pacíficamente sus opiniones políticas (presos de conciencia) ya que el país alauita continúa tratando como tema de seguridad nacional todas las actividades políticas que cuestionen su integridad territorial. La Unión Europea, en boca del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, pidió recientemente mejoras en la situación de los derechos humanos y concretamente, en “la situación de sus defensores”.  

A la vista de la situación, es evidente que la única salida al conflicto del Sahara Occidental pasa por tres ejes:  

– el respeto a los derechos humanos en el territorio  

– la reanudación de las negociaciones entre Marruecos y el Polisario bajo el auspicio de la ONU (Christopher Ross el enviado de la ONU para la zona ha convocado nuevamente a las partes a celebrar reuniones informales)  

– la implicación de todas las partes con intereses económicos, comerciales y geoestratégicos en la zona y en Marruecos: Estados Unidos, Francia y, por supuesto, España. Si bien es cierto que Marruecos constituye un aliado para estos países, no deja de ser cierto que la inestabilidad y las violaciones de los derechos humanos no suponen en ninguno de los casos un buen caldo de cultivo para la paz y mucho menos para la prosperidad en la zona. El interés en promover de una vez por todas la solución del conflicto es, pues, de todos y no sólo de los saharauis.  

Nur Sahara   

*Mapa (Vikimedia  Commons, Kimdime69)

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Solomirar.com es una revista digital independiente creada en 2010.

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