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Felinos: Los otros Inquilinos del Ermitage

El Museo del Ermitage (San Petersburgo, Rusia) se conoce mundialmente por ser uno de los mayores museos del mundo y por albergar más de tres millones de piezas, entre ellas, algunas de las obras de arte más relevantes de la historia occidental, desde Grecia y Roma hasta los maestros de la pintura del Siglo XX y pasando por los grandes del Renacimiento italiano.

Pero quizás lo que muchos ignoran es que desde el siglo XVIII tiene unos curiosos guardianes felinos que evitan la entrada de roedores de cualquier clase en el extenso recinto. Todo empezó con un gato que le regalaron los holandeses al zar Pedro I El Grande y fue después, en 1764 cuando Catalina la Grande asignó a los felinos la categoría de “custodios” de las obras artísticas que allí se albergaban.

En aquel momento, la emperatriz los hizo traer desde la región de Kazan, al este de Moscú, si bien aquélla estirpe no ha perdurado hasta nuestros días a causa del terrible período del asedio de Stalingrado (nombre de San Petersburgo en la época comunista de la Unión Soviética), durante la Segunda Guerra Mundial, en el que los habitantes de la ciudad se morían literalmente de hambre y los pobres gatos fueron las primeras víctimas del asedio alemán.

Afortunadamente, los malos tiempos pasaron y actualmente hay unos 65 gatos de diversas razas y tipos que son cuidados y alimentados con esmero. A la vista está por su envidiable aspecto. De su manutención se encarga el propio Museo, donaciones regulares de una ONG llamada Pro-Animale y de la empresa Royal Canin, así como los propios empleados de la institución.

Gato y cuidadoras en los sótanos del Museo Ermitage

Como cuenta el vídeo que incluimos a continuación, algunos son auténticos mimosos y zalameros mientras que otros, normalmente los de raza siberiana, suelen ser más huidizos al trato humano, si bien, todos ellos reciben atención veterinaria de forma regular. Su aspecto es envidiable y habitan en los sótanos de los edificios que componen el conjunto aunque también se pasean por los alrededores, hecho que motiva que algunos sean “raptados” por la vecindad, ansiosa de acoger en casa a estos animales de histórico prestigio en toda Rusia.

A veces, los visitantes del museo se deleitan viendo cómo los gatos aparecen de repente por cualquiera de las salas de arte y los vigilantes salen corriendo tras de ellos para atraparles. Es ésta ya una escena esperada en el contexto del maravilloso espectáculo del Ermitage.

Existe incluso una increíble galería, la llamada Galería de los Gatos de la Corte, en la que los gatos aparecen vestidos con trajes de alto rango militar de la época zarista, obra del artista Eldar Zakirov.

Gato Heraldo, obra de Eldar Zakirov

Para terminar, y por si hay dudas, comentan los cuidadores, los gatos ya no cazan ratones, como antaño. De hecho, ya no lo necesitan. Simplemente, los mantienen a raya.

 

 

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Fuente: Ayuda Felina Blogspot

The Telegraph

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