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Entrevista a Cristina Hoyos: “Fue un honor ser la pareja de baile del mejor, Antonio Gades”

 

Cristina Hoyos es una de las bailaoras y coreógrafas flamencas más reconocidas y de mayor proyección internacional. Nacida en Sevilla en 1946, empezó a bailar sus primeros compases al son de una radio casera que le compró su padre. Fue él mismo quien le vaticinó que sería de las grandes y, por ello, aunque la familia contaba con escasos medios, se hizo todo lo posible para que la niña empezara a dar sus primeras clases de baile en la academia sevillana de Adelita Domingo. Después vendrían otros maestros, como Enrique el Cojo y Manuela Vargas, quien la contrató, casi adolescente, para actuar en la Feria Mundial de Nueva York.

A los 19 años se trasladó a Madrid, donde lograría realizar su sueño: un día, actuando en el Tablao El Duende, llamó la atención del gran Antonio Gades. Éste le aconsejó que puliera técnica, movimientos y colocación, reto que la sevillana superó hasta tal punto que, en 1969, el propio Gades la escogió como primera bailarina de su compañía y ya nunca dejaría de apostar por ella. Iniciaron una relación profesional de 20 años que cosechó enormes éxitos, adaptando con solvencia las coreografías y la expresión artística del flamenco a los nuevos formatos de televisión y cine que , entonces en plena efervescencia, contribuyeron de forma notoria a su difusión y reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional. En concreto, pertenecen a esta etapa la excelente trilogía cinematográfica de Carlos Saura: “Bodas de Sangre” (1981), “Carmen” (1983) y “El Amor Brujo” (1985), películas rodadas todas ellas con la compañía de Gades y en las que ambos, encabezaban repartos.

Tras el éxito de esa primera etapa, Cristina deseó realizar un giro en su trayectoria y regresar al flamenco de raíz en el que se inició.  Volvió a Sevilla en 1989 junto a su marido, el también gran bailarín Juan Antonio Jiménez[i]. Con él formó su propia compañía y desde entonces no ha parado de encandilar a públicos muy diversos, no sólo en toda España, sino en los principales escenarios del mundo (Opera de París, Estocolmo, Covent Garden de Londres…), siendo, quizás, Japón, país al que se desplaza periódicamente para realizar actuaciones y cursillos, el bastión en el que es especialmente venerada. Desde fecha más reciente, ha empezado también a darse a conocer en China, donde en Enero 2011 recibió la mención de Embajadora del Turismo Cultural de Pekín.

Entre las  muchas condecoraciones recibidas a lo largo de su larga carrera destacaremos, para no extendernos, el Premio Nacional de Danza (1991), la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1992) y el nombramiento de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia (1997). Aunque su actuación más recordada por su impacto directo en millones de personas corresponde, sin duda, a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 .

Desde 2004 hasta 2011 ha dirigido el Ballet Flamenco de Andalucía, un organismo dependiente de la Junta, al cual Hoyos ha dotado de una importante proyección exterior, con montajes de incuestionable éxito como Poema del cante jondo, Romancero gitano o Viaje al Sur. Asimismo, en los últimos años, ha concentrado gran parte de sus esfuerzos en uno de sus proyectos más importantes de futuro, el Museo del Arte Flamenco de Sevilla, cuyo objetivo primordial es la difusión del arte que representa el activo cultural más importante de Andalucía (y ya reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad).

Mas allá del vuelo de palomas sublime que dibujan sus brazos alzados, de una silueta que en escena se transforma y se desdobla en mil ondulaciones que, sin red aparente, hilvanan armonías perfectas; más allá de ese mestizaje aportado por la artista, entre la tradición de las grandes bailaoras andaluzas y las notas de modernidad que impulsan la evolución de todo arte, Cristina es pura energía. Una energía que pasa por encima de enfermedades[ii] y contratiempos de todo tipo.  Y aunque puedan escucharla, por aquí o por allá, asegurando que lo irá dejando poco a poco – como le gusta decir, “despacito y a compás” – para dejar paso a los jóvenes, les recomendamos que sigan nuestro consejo: no la pierdan de vista.

¿Retirarse? Sencillamente, no puede. Ella es el baile.

[i] Juan Antonio Jiménez y Cristina Hoyos se conocieron hace treinta años en la Compañía de Antonio Gades, donde él era uno de los principales bailarines. En las películas de Saura, Jiménez solía desempeñar el papel de marido de Cristina y rival de Antonio.

[ii] En 1997 se le detectó un cáncer de mama, del que tuvo que ser operada. Del resultado de la operación lo dice todo una frase suya “Salí del quirófano dormida y ya estaba moviendo los brazos”. Publicó un libro-testimonio: “Ánimo.P’adelante! Cristina Hoyos: una mujer frente al cáncer de mama” Ángel López del Castillo y Anna Lluch Hernández. Ed. Mayo, 2005.

 

 

 

 

 

Entrevista

Cristina, ¿cómo fue su primera formación de baile, allí en Sevilla? ¿combinaban clásico con escuela bolera? ¿qué recuerda en especial de sus primeros maestros?

Empecé a tomar mis primeras clases con la maestra Adelita Domingo en Sevilla, ella enseñaba sobre todo copla, baile clásico español y algo de flamenco a piano. Todas las que allí íbamos mientras nos tocaba el turno tocábamos los palillos. La recuerdo con mucho cariño.

¿En qué bailaor o bailaora se miraba Vd? ¿Ha profesado admiración por alguien en especial a lo largo de su carrera? ¿Por qué?

Cuando empezaba nos hablaban de bailarinas como Rosario, Carmen Amaya,  la Argentina,  Argentinita, Pilar López… yo quería ser como ellas, bailar en teatros, viajar por el mundo, y al final he tenido la suerte de lograrlo.

“Baila, baila Zarité, porque esclavo que baila es libre…mientras baila” se dice en un fragmento de una novela de Isabel Allende. ¿Cuánto hay de libertad y cuánto de esclavitud en el baile profesional?

Yo no soy esclava del baile, porque para mi es una necesidad vital… Tiene por supuesto su parte dura, los ensayos, mantenerte en forma, recordar todos los pasos de la coreografía… pero una vez sobre el escenario, y a pesar de querer que todo salga perfecto, que sea mi mejor noche, me olvido de todo y soy libre… es lo que mas me gusta del mundo.

Cristina Hoyos y Antonio Gades en “El Amor Brujo” (1985)

 

Otra escena de la pareja en “El Amor Brujo”

 

Cristina, corrobóreme que Vd. y Antonio Gades, pareja artística de baile por excelencia durante años para el regocijo de generaciones de espectadores, (y al contrario de lo que reza una leyenda apócrifa sobre Fred Astaire y Ginger Rogers), se llevaron siempre la mar de bien …Cuénteme también – con la perspectiva del tiempo –  qué aprendió Vd. de Gades y qué cree que aprendió él de Vd.

Con Antonio fueron dos décadas de trabajo conjunto y para mi fue un honor ser la pareja de baile del mejor. Pasamos momentos duros y otros buenos, al principio recorrimos buena parte del mundo en autobús y a veces pasando fatigas, pero confiábamos en lo que hacíamos, luego llegaron los momentos dulces, las películas, la ‘Carmen’, el éxito… ¿Qué aprendí de el? A estar en un escenario, a tener en cuenta hasta el mas pequeño detalle, las luces, el sonido, el vestuario… la sobriedad y a dignificar la danza. ¿El de mi? Pufff, no se… yo, al ser de Sevilla, era mas flamenca, tenía ese estilo de la escuela sevillana, muy femenino, yo montaba las coreografías de las chicas y nos complementábamos muy bien. Creo que aun no ha nacido otro tan completo en todos los sentidos como Antonio.

Tradicionalmente, las películas que incorporan el baile flamenco han obtenido un buen éxito de público. Desde producciones como “Los Tarantos” (1962) de Rovira Beleta hasta la trilogía de Carlos Saura, en los 80 (en la que Vd. participó junto a Antonio Gades) prácticamente todas fueron bien acogidas, dada su buena factura y el buen rendimiento interpretativo que siempre dan los profesionales del baile. ¿Por qué cree que este tipo de cine no ha tenido más continuidad?

Es difícil hacer bien este tipo de películas. En “Los Tarantos” de Rovira Beleta estaba Carmen Amaya fantástica, con esa fuerza que ella tenía en su baile, en sus mirada… se comía la pantalla… y además incluye uno de los momentos mas bellos de baile, que era Antonio Gades bailando su farruca en las Ramblas mientras regaban.

En la  trilogía se unieron muchas fuerzas para que saliera lo que salió, aparte de la profesionalidad de Saura estaban Emma Penella, que al ver “Bodas de Sangre” le dijo a su marido, el productor  Emiliano Piedra: “Esto hay que levarlo al cine”.  Luego, Gades tenía ese don de saber bailar y hacer bailar para la cámara y también contábamos con el gran Teo Escamilla, que con la cámara y las luces era un fenómeno. Todo se unió para que saliera lo que salió, aunque yo sigo pensando que la película de flamenco esta aun por hacer…

Solo de Cristina en “El Amor Brujo”: “Yo no sé lo que me pasa”

Vd. es partidaria de respetar los códigos tradicionales del baile flamenco aunque sin cerrar la puerta a lo novedoso. ¿Dónde están los límites a la hora de innovar?

Puedes incorporar otras músicas, fusionar otras disciplinas musicales o dancísticas, pero la raíz, su fondo, debe sonar flamenco. Puede (y debe) haber fusión, pero no confusión…; podemos incorporar instrumentos de otras culturas, pero al final si lo haces bien, sonará flamenco. El flamenco tiene tanta fuerza que con un Zitar indio o una trompeta, si tocas, por ejemplo, por ‘Soleá’, su fondo será flamenco.

A raíz de su experiencia como directora, maestra y descubridora de nuevos valores, ¿En qué se deja traslucir el talento en un bailaor o una bailaora? ¿Ha tenido muchas sorpresas?

Tienes que amar al baile por encima de todo y además tener un algo especial, eso que algunos llaman ‘duende’ y otros ‘proyección escénica’, ese ‘algo’ es lo que hace que aunque bailes en conjunto el público se fije en ti… Luego, están la técnica, la disciplina – mucha disciplina –  y sobre el escenario… olvidarte de ellas y dar mas.

Como persona implicada en la difusión del flamenco en todo el mundo, imagino que se sentirá muy satisfecha de  su reciente reconocimiento por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. ¿Qué  resultados concretos se esperan de ello?¿Más apoyo para espectáculos? ¿Más estudios? ¿Mayor presencia en los medios de comunicación?.

Me alegro mucho del reconocimiento, aunque para los que nos dedicamos a ello ya sabíamos de su importancia viendo los teatros llenos y lo que el público se emociona con nuestro arte… ¿Qué espero ahora?  Si fuera posible, trabajo para los buenos artistas que se dedican a esto, pero si te digo la verdad, en el fondo creo que no pasará nada… Imagino que dependerá de los políticos y ellos están más liados en otros menesteres; pienso que su prioridad no ha sido nunca la dignificación de nuestro arte y ahora, en lugar de sentar unas bases, se escudan en la crisis para hacer menos.

Ha recibido recientemente el título de Embajadora del Turismo Cultural de Pekín  ¿Cuál es su percepción del público chino?. ¿Qué diferencias observa con Japón, tradicional enclave de afición y promoción del flamenco?

En Japón empezaron poquito a poco. En 1929 la Argentina fue a Japón e incluyó piezas de clásico español aflamencadas, luego a finales de los 50 (y después del intermedio que supuso la guerra) empezó de nuevo tímidamente y Pilar López fue en el 60.

Yo recuerdo mi primer viaje en el 72 y a partir de ahí ha sido imparable: desde el 84 incluso se edita una revista con contenido exclusivamente flamenco. Desde 1966 está abierto el tablao “El Flamenco” en Tokyo, por donde han pasado grandes artistas.

China es distinta a Japón y ahora estamos empezando de cero, pero allá donde nos presentamos es un éxito y el público sale encantado, aunque debemos hacer las cosas bien, enseñarles un flamenco de calidad. A los chinos no les gustan las historias tristes y les encanta la ópera china, por eso cuesta tanto programar ópera occidental, pero yo creo que con espectáculos dignos y teniendo paciencia, tenemos a un gran público esperando. La diferencia con Japón es que las chinas son menos tímidas que las japonesas, son mas abiertas, ya veremos, pero yo auguro un buen futuro si hacemos bien las cosas.

¿Cuáles son sus planes para el futuro inmediato? ¿Cuál es su próximo reto? Algo aún por conseguir en el plano profesional…

Tengo un par de espectáculos en mente, un par de colaboraciones como coreógrafa y un montón de proyectos en la cabeza, ¿conseguir? Siempre he querido dirigir una ópera “Carmen”, ayudar a la gente que empieza…lo que es seguro es que, no sobre el escenario, pero de una forma u otra, siempre estaré ligada al baile.

Montaje de Cristina Hoyos: “El Romancero Gitano”

 

En la Haima del Té con… Cristina Hoyos

¿Ha bailado alguna vez un rap?

No, pero en el último espectáculo hay una cosa cortita con música Hip-hop y me la bailo.

¿Tiene alguna superstición? ¿o manía recurrente antes de bailar?

No soy supersticiosa, pero siempre me acuerdo de Apolinar, mi padre.

¿A qué se dedica durante un viaje largo?

A leer poesía, o una novela;  a pensar en el baile, a disfrutar de la gente y de los pequeños detalles que nos regala la vida.

Una película que no le importa ver repetida

El Padrino

¿A qué político/a le bailaría Vd. una soleá?

Al que vea en la taquilla pagando la entrada del teatro. Pero un día haría regalaría con gusto más de un baile a Mandela, Lula, La Bachelet, la Merkel, Obama, al Rey de Bhutan y a un par de ellos más.

El bocadillo lo prefiere siempre de…

Jamón mismo (je,je), que a buen hambre no hay mal pan y, siendo bueno lo de dentro, yo como de todo.

¿A quién condecoraría oficialmente Cristina Hoyos como el hombre más guapo del mundo?

A mí me encantaba en todas sus etapas Paul Newman; ahora a la juventud (vivo rodeada de gente joven) le encanta Ashton Kutchner, pero a mí se me cae la baba con mi “nieto” Mateo, un rubiales de pelo rizado con ojazos azules que me recuerda a mi padre.

Lo que le da más corte es…

Antes era hablar en público, pero con la edad se te va quitando la vergüenza…

Lo último que la hizo reírse de veras

Soy una persona positiva y lloro de risa muchas veces. La última fue hace poco en Pekín, por un malentendido en la traducción ¡esas cosas que pasan…! Pues no podíamos parar de reírnos todos, para mi esa terapia relaja mas que un masaje.

Un deseo …

Un deseo universal: que los dictadores se vayan al paro y uno personal: dignidad e ilusión en mi trabajo

Mil Gracias Cristina.

Mil de nadas.

 

© Solomirar.com El Bazar de Najmah, 2011

 

Ensayo de \”Bodas de Sangre\” (Carlos Saura, 1981)

Encuentro. \”El Amor Brujo\” (Carlos Saura, 1985)

Danza del Fuego Fatuo, \”El Amor Brujo\” (Carlos Saura, 1985)

Cristina Hoyos: alcanzar el cielo sin subir los hombros (La 2)

Cristina Hoyos, Camila Parker-Bowles y la Duquesa de Alba en el Museo del Arte Flamenco de Sevilla

 

Hechizada por el marido muerto, en “El Amor Brujo”

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Solomirar.com es una revista digital independiente creada en 2010.

3 comments

  1. es unica cristina yo la he visto varias veces, una en barcelona, es fantastica insuperable

  2. MI CRISTINA, FUE ES Y SERA LA MEJOR .ARTISTA Y PERSONA , EXELENTE SUS PENSAMIENTOS, SU MIRADA HACIA EL FLAMENCO , Y EL CORAZON MAS GRANDE DE ESPAÑA OLE OLE OLE OLE VIVA TU CRISTINA ISABEL DE LA PLATA ARGENTINA

  3. cristina es unica, es sencillamente perfecta en el flamenco

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