}
Home / Arte e Historia / Diez Lecciones de la República de Weimar
Der alljährliche Neujahrsempfang des diplomatischen Corps beim Reichspräsidenten von Hindenburg! Die ausländischen Diplomaten verlassen unter der Ehrenbezeugung einer Reichswehrkompagnie das Reispräsidentenpalais.

Diez Lecciones de la República de Weimar

El colapso de la República de Weimar y la emergencia del III Reich en Alemania a principios de los años 30 constituye aún uno de los relatos admonitorios más poderosos de la historia moderna. Sus lecciones son hoy más relevantes que nunca – y no sólo para países con sistemas políticos frágiles

Princeton  – Desde el establecimiento de la República Federal de Alemania en 1949, los alemanes han visto con inquietud la historia del colapso de la República de Weimar, a principios de los años 30 y la subsiguiente ascensión del Nazismo. Pero en un momento en que muchas de las democracias del mundo se encuentran bajo una presión creciente y un fenómeno de autoritarismo al alza, las lecciones de aquélla época pueden ser también de utilidad para cualquier parte del mundo.

Empecemos con el hecho de que las sacudidas de la economía – por ejemplo, espirales de inflación, depresiones, crisis bancarias – son retos para todos los gobiernos, en todas partes y en cualquier época. La inseguridad económica y la precariedad persuaden a la gente de que cualquier régimen debe ser mejor que el vigente. Esta es una lección obvia de los años de Weimar, pero también un enorme campo de investigación en la lógica económica de la democracia.

Una segunda lección clave es que bajo condiciones económicas extremas, una representación proporcional puede empeorar las cosas. Cuando el espectro político de un país está fragmentado, la representación proporcional tiene muchas posibilidades de dar como resultado una mayoría electoral incoherente, que normalmente incluye a partidos de extrema izquierda y partidos de extrema derecha que tienen como elemento en común su rechazo “al sistema” pero que, en cambio, no están de acuerdo en casi nada más.

Consideradas conjuntamente, estas dos lecciones constituyen el núcleo de la sabiduría convencional de los politólogos en relación a la experiencia de Weimar. Sin embargo, demasiado a menudo son estudiadas de manera aislada, conduciendo a una peligrosa sensación de complacencia. El primer argumento induce a la gente a pensar que sólo una crisis económica extrema puede amenazar el sistema político; la segunda invita a asumir – de manera incorrecta – que los sistemas políticos de representación no proporcional son de manera inherente más robustos.

Para evitar la complacencia, es de ayuda considerar ocho lecciones adicionales que nos proporciona la era Weimar.

Primera. Los referéndums son peligrosos, especialmente cuando se llevan a cabo raras veces y el electorado carece de experiencia en ellos. En la República de Weimar, en 1929, el partido de los Nacional Socialistas había prácticamente desaparecido. Pero ese año, la formación fue capaz de llegar a reflotarse a base de realizar una campaña feroz a favor del referéndum sobre las reparaciones subsiguientes a la I Guerra Mundial.

Segunda. Disolver parlamentos prematuramente cuando no lo requiere la ley es arriesgado, como poco. Incluso un voto que abre el camino para celebrar nuevas elecciones puede ser interpretado como una forma de admitir que la democracia ha fallado. En julio de 1932, los nazis ganaron el mayor porcentaje de voto (37%) en unas elecciones libres pero legalmente innecesarias. Las elecciones previas habían tenido lugar menos de dos años antes y las siguientes estaban previstas para 1934.

Tercera. Las constituciones no necesariamente protegen el sistema. La Constitución de Weimar, escrita por algunos de los expertos más intachables y versados de la época (incluyendo a Max Weber), era casi perfecta. Pero cuando una serie de acontecimientos no anticipados – tanto crisis de asuntos exteriores como agitación interna – son interpretadas como situaciones de emergencia que requieren un marco extra-legal, los seguros de protección constitucionales pueden erosionarse con rapidez. Y los enemigos de la democracia pueden promover estas dinámicas.

De manera similar, una cuarta lección es que los lobbies de negocios pueden jugar un papel maligno entre bastidores destinado a abortar cualquier acuerdo entre facciones parlamentarias.

Quinta. Una cultura política en la que los líderes demonizan a sus oponentes deteriora la democracia. En la República de Weimar, este patrón de conducta se había iniciado incluso antes de que los Nazis llegaran a ser un partido relevante. En 1922, el Ministro de Exteriores Walther Rathenau fue asesinado, después de haber sido sometido a una intensa y a menudo anti semítica campaña de odio proveniente de la derecha nacionalista. Poco después, el Canciller Joseph Wirth, un católico de centro-izquierda, se dirigió a los partidos conservadores en el Parlamento diciéndoles: “Democracia – sí, pero no la clase de democracia que da un golpe en la mesa y dice: “¡Ahora tenemos el poder!”. Concluyó su exhortación declarando: “El enemigo está en la derecha” – una afirmación que sólo acabó de prender las llamas del tribalismo todavía más.

Sexta. La familia del presidente puede resultar un peligro. En Weimar, Paul von Hindenburg, un capitán general de avanzada edad fue elegido presidente en 1925 y reelegido en 1932. Pero ya a inicios de los años 30 y tras varios derrames cerebrales leves, sufría demencia y su débil e incapaz hijo Oskar controlaba a todo aquél que quería acceder a él. Como resultado acabó por firmar cualquier acuerdo que le ponían por delante.

Paul von Hindenburg
Paul von Hindenburg, uno de los presidentes de la República de Weimar

Séptima. Un grupo insurgente no necesita tener una mayoría absoluta para tener el control político, incluso en un sistema de representación proporcional. El mayor porcentaje de voto que los Nazis llegaron a tener fue del 37% en julio de 1932; en otra votación celebrada en Noviembre, sus apoyos habían caído al 33%. Lamentablemente, este declive llevó a otros partidos a infravalorarles y a considerarles como posibles socios en una coalición.

Octava. Los partidos en el poder pueden comprar a una población descontenta durante algún tiempo. Pero no indefinidamente. En la era Weimar, el estado alemán ofreció generosamente vivienda municipal, servicios locales del gobierno, subvenciones agrícolas e industriales y un extenso funcionariado; pero financió todos estos gastos con deuda pública.

En realidad, la República de Weimar inicialmente representaba una economía – milagro. Y sólo fue más tarde, cuando la política alemana se agrió, que el gobierno buscó apoyos externos. A otros países les fue difícil creer las advertencias del gobierno de que, sin una asistencia rápida, se cernía sobre el país una catástrofe política. Y aún habría resultado todavía más complicado convencer a sus respectivos electorados de la necesidad de rescatar financieramente a Alemania.

Se asume a menudo que países con sistemas electorales mayoritarios como Estados Unidos o Reino Unido son más resilientes que países con sistemas políticos de representación proporcional. Después de todo, América y Gran Bretaña son democracias más viejas, con culturas de civilidad política de arraigo más profundo.

Sin embargo, en la práctica, estos sistemas aún pueden volverse vulnerables con el tiempo. Por ejemplo, el grado en que la economía de un país depende de la deuda exterior (“del dinero de otros”) puede ser políticamente irrelevante durante largos períodos. Pero con déficits de cuenta corriente del 3,7% del PIB en los Estados Unidos y del 3% en Reino Unido previstos para este año, valdría la pena realizar una estimación al respecto, especialmente cuando el nacionalismo aislacionista reinante entre norteamericanos y británicos crea dosis de desencanto entre sus acreedores extranjeros.

Harold James es profesor de Historia y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton e Investigador senior del Centro para la Innovación en Gobernabilidad Internacional. Especialista en historia económica alemana y en globalización, es coautor del nuevo libro The Euro and The Battle of Ideas, y autor de The Creation and Destruction of Value: The Globalization Cycle, Krupp: A History of the Legendary. German Firm, y Making the European Monetary Union

 

Fuente: Project Syndicate

 

 

About Solomirar.com

Solomirar.com es una revista digital independiente creada en 2010.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Close
Por favor, si te gustan nuestros contenidos
apoya nuestra web agregándonos a tus redes