Atrapados en Arazana

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  Quienes un día de enero de 2011 nos sentamos ante la gran pantalla para ver el primer capítulo de la serie “Bandolera” en Antena 3, con el malsano propósito – es de justicia reconocerlo – de reirnos un rato de una rubia cursi-creída ejerciendo de improbable asaltacaminos en la España de fines del XIX, nos quedamos atrapados,  de forma paulatina y sin darnos cuenta,  en un tiempo pasado, dentro de los confines de un pueblo que nunca existió. Rectificamos: no existió, pero ahora existe. No estamos locos o, por lo menos, no del todo. Ese pueblo forma parte ya de nuestro imaginario y tiene por nombre Arazana.

 Arazana es un bello enclave de la Sierra de Ronda, cerca de Villareja y Berrocalejo, a unos 90 kms de Cádiz y a otros tantos de Sevilla, más o menos. Está justo en en el corazón de Andalucía, rodeado de un verjel de olivares que, de noche, enmarcan una luna de ensueño, la de Lorca, la de los gitanos, la que iluminó con sus suaves haces de blanca y melancólica luz cientos de historias de bandoleros, amoríos trágicos, leyendas y prodigios que saltaron de generación en generación, llegando hasta aquéllas tardes interminables de nuestra niñez. Un mundo épico que nuestras abuelas desgranaban pacientemente durante las horas de la merienda (cuando la tele aún dejaba huecos que hoy ocupan sin fisuras los portátiles, los móviles o la play) y que ahora cobra vida cada sobremesa de la mano de una productora catalana, Diagonal TV, con un importante bagaje en su haber en la producción de ficción televisiva (“Amar en tiempos revueltos”, “La Señora”, a nivel nacional amén de otras series de gran éxito en el canal autonómico catalán).

 

Marta Hazas, la actriz que da vida a Sara Reeves, de visita en el Museo del Bandolero de Ronda

Con más de un año de emisión, en Arazana ya ha pasado de todo y seguros, seguros, sólo estamos nosotros, los espectadores, porque los personajes son de una volatilidad inaudita. Van y vienen, se mueren, les matan, viajan (la propia protagonista se ha pasado una temporadita ausente “en Inglaterra”), se mudan de ciudad o de país y tararí que te vi, que a rey muerto, rey puesto y aunque debe reconocerse que entran nuevos y  logrados caracteres con historias muy potentes, los rincones del pueblo se van llenando de recuerdos y añoranzas, como en la vida misma.

Fue un primer aviso el asesinato del periodista Peralta (un caramelo de personaje soberbiamente interpretado del que apenas nos dejaron disfrutar) y a partir de ahí, son largas las listas de espectadores traumatizados por las muertes del teniente Romero (hay quien todavía no se cree que esté muerto), de Carranza, el Lobo de Sierra Morena, principal instigador de la filosofía de justicia bandolerista que lleva su nombre (El espíritu de Carranza) y al que el malvado capitán Olmedo  tuvo que eliminar 2 veces; de la desdichada hija de los terratenientes primeros, la añorada y bellísima Eugenia Montoro, de la dulce maestra Flor y de tantos otros. 

Otras muchas quedaron suspirando porque un día regrese de Madrid Roberto Pérez, el hijo tardíamente reconocido del primer terrateniente Germán Montoro , marchado éste a Argentina con Carmen, su amor secreto de siempre y madre de Roberto. Ahora se les ha unido el repelente Alvarito Montoro, quiendespués de amargarse la vida y amargársela a media humanidad, decide reconvertirse en persona a las puertas de la madurez (y está por ver si no se lleva a su pigmaliona particular, la bella y bondadosa Lupe). Hay quien añora a toda la familia Pérez en su totalidad (¡qué tiempos aquéllos! cuando se sentaban todos en el patio, en torno al abuelo Cosme); o a Julieta, ese torbellino de tabernera, que se fue a Sevilla, perdiendo su silla (o quizás no del todo). ¡Se han ido tantos! Imposible mencionarlos a todos, aunque ahí están, vivos en nuestra memoria.

Por suerte quedan,  además de la protagonista,  la carismática y convincente Sara Reeves (valiente heroína pero con un fondo de una mujer muy normal), algunos personajes absolutamente emblemáticos, como Rafaelín, el astuto y resalao tonto del pueblo y su lindo burrito Mantecao y, por fortuna, el grueso de la cuadrilla de bandoleros, esa monada de niño, entre bruto y sentimental que es el Chato, el sensato galeno Marcial y el apuesto truhán Juan Bravo, falso marqués de Benamazara, ahora junto a su reencontrado hijo ilegítimo Alejandro, duque (auténtico) de Herrera.

 

También continúan de la primera época algunas fuerzas vivas del pueblo, el incombustible y persistente padre Damián, Pepe, el hiperactivo tabernero-alcalde para servirle a Vd., el guardia ascendido a cabo Morales, alter ego del Santo Job y su esposa Paca (personaje latente cuya aparición es reivindicada ya clamorosamente).  Además del malo oficial y excapitán de la Guardia Civil (ahora está expulsado, ya van dos), Jesús Olmedo, quien, como el correcaminos, sale casi sin despeinarse (perdón por el chiste fácil) de los muchos fregados en que se mete.

 ¿Cuál es el secreto?

Lupe, El Chato y su perra pastora

¿Qué tiene Arazana‘? ¿Qué tiene “Bandolera”?. En primer lugar, un excelente cásting, sin duda y un guión consistente, logrando un buen equilibrio entre lo fantaseado de las tramas y la realidad y proximidad de los personajes, con sus intrigas y suspenses (cada uno en Arazana viene con una maletita cuyo interior tarda en abrirse), una buena documentación del marco cronológico de la serie, pero siempre con la vista puesta al gusto del espectador actual, que para malos ratos ya venimos del telediario. 

Aún así la serie incluye guiños a la crisis, a la codicia de los ricos, de los bancos, a la corrupción de los políticos, de la administración y también reflexiones a cuestiones que están hoy vigentes: en Arazana (que muestra carteles de toros por doquier) hay antitaurinos (Julieta y Flor lo eran), socialistas, fachas, anarquistas, prostitutas, puritanos, gays y liberales. E incluso alguna pincelada filosófico –  moral que va más allá de lo previsible: cuando Inés Flores, una niña que había sido violada sistemáticamente por su padrastro Tobías, a escondidas de su madre Adela y su hermano Jairo, quedó embarazada, el grupo familiar y de amigos íntimos, se planteó –  una vez eliminado el malvado padrastro  – qué hacer con la criatura: ¿Debía Inés abortar a su hijo fruto de una violación, ante el peligro añadido de que el hijo reprodujera las inclinaciones del padre?.

 

Arazana, vista del lavadero público

Después de dejarnos un tiempo barruntar la solución que iban a dar los guionistas a semejante patata caliente, la respuesta a nuestros muchos prejuicios vino por boca del médico – bandolero Marcial: “¿Por qué adjudicar a un niño no nacido el pecado de su padre?. No hay fundamentos científicos para pensar que tendría que parecerse a él”. Marcial alude a las leyes de Mendel, ya divulgadas en la época, por las cuales, heredamos de nuestros progenitores las características genéticas físicas, pero no el carácter, ni los traumas infantiles, tampoco la bondad ni la maldad. Si Inés, que siempre sintió amor e ilusión por su bebé pese a todo, educaba a su hijo con amor y en valores durante toda su vida, no había ningún fundamento para pensar que el niño repetiría los esquemas de su progenitor. Algo obvio para muchos (quizás para otros no tanto) pero es, desde luego, meritorio plantear ciertas cuestiones con elegancia, incluso cuando toca transitar los límites de lo políticamente correcto 

Por último, la ambientación y el vestuario, a pesar de que se adivinan sometidos a un presupuesto limitado, son una delicia: quien gusta de detalles puede pasarse buenos ratos fisgoneando carteles, calendarios, cuadros y decoraciones de habitaciones y salones, telas y modelitos, todo ellos responde a un estudio detenido de la época; apetitosos almuerzos, cenas y desayunos que no parecen de atrezzo:  los ricos, preciosas vajillas, mantelerías de gusto exquisito, juegos de café y apetitosas bollerías y dulces artesanos; los pobres, tirando del producto que da la tierra, tomates, aceite de oliva, granadas, chirimoyas…etc. 

 Así pasamos las tardes (noches para quien lo graba), somos ya alrededor de un millón trescientos (y subiendo), mirando los artistas que aparecen en cabecera de la serie y mordiéndonos las uñas: ¿quien sigue? ¿quien se va?. Es un poco angustioso, porque nosotros, los atrapados sin salida en Arazana, no nos vamos, pero amig@s, en el fondo… ¡qué bien se está!.

Página Oficial de “Bandolera”

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Nur Sajarah coordina la redacción de Solomirar.com desde su creación en 2010.

Una Respuesta

  1. EVANDOLERA

    Me encantaria que existiera Arazana. Se podria hacer un pueblo igual que el de la serie para poderlo visitar. Sería genial!!!!!

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